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El artesano es el elemento más
dinámico e importante en el proceso de transferencia
de tecnología Postcosecha, específicamente del
Silo Metálico. Su conocimiento sobre las necesidades
de sus clientes y la fabricación de silos, lo convierten
en un pequeño empresario y sujeto de crédito
por parte de algunas instituciones privadas y públicas.
Como un homenaje a todos los artesanos Postcosecha, compartimos
con ustedes la historia de Fernando Heriberto Erazo.
A
unos nueve kilómetros de Juticalpa, cabecera departamental
de Olancho, se localiza la aldea de La Empalizada; una aldea
de 150 casa y unos 1200 habitantes. Allí vivía
hasta el 23 de octubre del año 2001, el señor
Fernando Heriberto Erazo Martínez, un líder
natural de su comunidad, esposo y padre digno de imitar y
uno de los artesanos Postcosecha más destacados de
los mil entrenados por el Proyecto.
En
Agosto, cuando iniciamos el proceso de sistematización
de experiencias del Programa, decidimos tomarlo como un caso
importante para ilustrar su proceso de transformación
como resultado de la formación dentro del programa
y su labor Postcosecha durante 17 años. Gracias a eso,
pudimos recopilar la
Lamentablemente,
Fernando Heriberto Erazo Martínez, a sus 44 años
deja este mundo, para consternación de todos los que
le conocimos.
Historial
de Capacitación
Un
afortunado “aventón o jalón”, permitió
que se conocieran Rafael Campos, de Postcoscha y Fernando
Erazo. Posteriormente Campos visitó a Fernando en su
casa y le propuso que asistiera a una capacitación
para fabricar silos; 10 días después, el 20
de enero de 1986, Fernando, y su hermano Luis Armando, viajaron
a Tegucigalpa para recibir su primera capacitación.
Poseedor
de todo el conocimiento de fabricación, como todo empresario
previsor, comenzó por hacer en su comunidad una encuesta
para conocer quiénes de los agricultores se interesaba
en adquirir silos con crédito de un año. Como
resultado de esta encuesta y con un crédito de L 800.00
otorgados por Postcosecha, Fernando construyó los primeros
12 silos.
“Cuando
comencé a trabajar los silos viajaba a Tegucigalpa
a comprar 10 láminas para fabricar dos silos, al os
dos años después, viajaba a comprar 100 láminas
cada ocho días y también comencé ver
los cambios en mi bolsa; mejoré mi casa, fabriqué
una galera para trabajar en los silos. También vendía
maíz del que yo cosechaba y criaba algún ganado”,
fueron palabras de Fernando quien rememoró que cuando
comenzó con el proyecto no creía que la actividad
fuera muy rentable.
A
principios del año 1988, Fernando compró una
moto con la cual se movilizaba para promocionar los silos
y casualmente en ese año recibió el curso de
Hojalatería y tuvo la oportunidad de diversificar el
taller.
Siempre
participó en las capacitaciones Postcosecha destacándose
como un servicial orientador de sus compañeros; en
1989 recibió el curso sobre Administración y
Gestión Empresarial, ese año fue excelente para
que Fernando creciera como empresario. Sus cualidades como
artesano, su habilidad natural para la negociación
y su agradable personalidad le facilitaron el otorgamiento
de contratos de venta de silos en diferentes comunidades donde
existían Agencias de Extensión.
Ese año logró establecer definitivamente el
taller para lo cual hizo una inversión de 15 mil lempiras,
sin embargo, su taller hoy es valorado en unos 100 mil lempiras.
Fernando
Erazo fue un hombre visionario y un buen administrador; en
1991 compró 25 manzanas de terreno propio para la ganadería,
en la aldea Potrerillos, municipio de Juticalpa y en 1995
en sociedad con su padre, un carro que le sirvió para
extender su negocio de silos fuera de su comunidad.
Manifestaba
que entre los beneficios que obtuvo de su proceso de formación,
estaban el poder saber si ganó o perdió en un
negocio, negociar contratos a futuro, conocer el punto de
equilibrio de su empresa y administrar su negocio de manera
eficiente y contable, conocimientos que utilizó para
mejorar constantemente su empresa.
Sin
duda, Fernando merecía la oportunidad de viajar a Guatemala
para asistir al Primer Encuentro de Artesanos Postcosecha
de nivel de Centroamérica, en 1995. Aprovechó
el viaje para obtener nuevas ideas de cómo hacer crecer
su empresa y conocer el proceso de fabricación de la
lámina Postcosecha, en la fábrica.
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