Caminar por la finca de
Néstor es como asistir a un laboratorio agrícola,
aunque su actividad fuerte hasta ahora ha sido la ganadería
de leche, tiene sembrada una manzana y media con variedad
de hortalizas, para las cuales, prueba por lotes diferentes
sistemas de riego (aspersión, goteo, microaspersión),
semillas y arrancadores.
En 1999 recibió un
crédito del FODEPA, para mejorar su hato ganadero,
“los créditos funcionan si se invierten para lo que
se pidieron, lo malo es que a veces la gente compra otras
cosas que no le van a producir” comenta.
Desde la fecha de ese crédito
Néstor ha hecho en su finca otras inversiones encaminadas
a mejorar su producción de leche. Para él
los dos puntos más serios de la ganadería
son el mejoramiento genético y asegurar buena alimentación
de los animales en la época seca, primero es la comida
y luego el mejoramiento genético, dice, por eso construyó
un silo para almacenar 58 toneladas de sorgo forrajero y
king grass, que el mismo produce bajo riego.
Hay mucho que contar sobre
la Finca Nayo, pero usaremos la experiencia de Néstor
para hacer una guía rápida del manejo del
silo.
Los Números
de Néstor:
El silo que Néstor
construyó mide 6 metros de largo, 3 de ancho y 3.5
de altura, tiene una capacidad de 58 toneladas. Construido
de piedra y bloque, con mano de obra local y ayuda de una
excavadora el costo aproximado del silo es de 38 mil lempiras,
sin repellar ni pintar el exterior. Si consideramos que
la vida útil del mismo sea como mínimo 20
años, entonces tendremos como costo anual 1,900 lempiras.
Esto le proporciona 3,866
raciones completas.
Por otro lado, para poder
llenar este silo es necesario sembrar bajo riego una manzana
de king grass y una y media de sorgo. La siembra se aconseja
en mayo, de esta forma se obtiene el primer corte en la
canícula de agosto, con el cual ensila y se obtiene
otro corte en noviembre.
Incluyendo la producción
del material vegetal, melaza y la mano de obra adicional
para ensilado, el costo de este alimento es de L.0.12 por
libra, el consumo diario de una vaca es de 30 libras en
promedio, con lo cual se deduce que el costo mensual de
alimentación por animal es de 108 lempiras. Néstor
explica que con la construcción del silo economiza
en la compra de concentrado.
El Silo
Un detalle importante de
la construcción de un silo, es considerar que la
forma más acertada de realizar el llenado es por
arriba, por esto es necesario dotar al mismo de una plataforma
de trabajo al nivel del techo, en el caso del silo de Finca
Nayo, Néstor hizo una especie de loma artificial
a uno de los lados de la estructura, esto le permite subir
con facilidad el material.
Otro aspecto que debe ser
observado con precisión es evitar que el exceso de
humedad se acumule en el piso, para ello calculó
un 2% de desnivel hacia la puerta y construyó al
rededor un pequeño canal que permite aislar la humedad.
Para llenarlo, Néstor
instala arriba dos picadoras, colocadas de forma “Para evitar
la descomposición por aireación, el silo tiene
que prepararse en un tiempo máximo de seis días,
pero prefiero hacerlo en tres, para eso contrato 20 hombres”,
arriba instalo dos picadoras, colocadas de forma que lo
van sacando se una en el aire, una pica el sorgo forrajero
que debe estar de “lechoso a pastoso” y otra el king grass.
Cada vez que se forma una
capa de 10 pulgadas se agrega la melaza y se compacta la
mezcla pasando un barril lleno de agua, a forma de rodillo,
y se compactan especialmente las esquinas. Esta compactación
es especialmente importante para que el alimento se mantenga
en buen estado, incluso por varios años.
Una vez que es necesario
abrir el silo, debe programarse la salida de todo el material,
haciendo cortes parejos para mantener la compactación
de lo que va saliendo.